Macarena Fernandez

viernes, abril 28, 2006

Familia. Acrilico sobre tela 160 x 110 cm Vendido
































Novios. Acrilico 130x100 cm































En la silla. Acrilico sobre tela 50x60 cm



























Venus del Japon. Acrilico sobre tela 120x120cm


















Abrazo. Acrilico sobre tela 40 x 50

Para referirme a mis trabajos, tengo que hacer un acercamiento a mi vida donde ahí se encierran mis pasiones las que son la fuente de inspiración de mis obras.
Desde muy pequeña he sentido una gran conexión con lo naturaleza, con los bosque nativos de el sur de chile, con la imponencia de los animales de África, con los caballos y sus aptitudes y por el ser humano en todas sus facetas.
La pasión por lo bello me llevo a amar desde mi pura creación a los caballos, incorporándolos a mi vida a través de la equitación. Los estudie hasta extraerles el alma a su anatomía y sentimientos los que he ido plasmando en mis dibujos y acrílicos.
El interés y dedicación de mi vida al arte me llevo a estudiar el magnifico y aun no descifrado Arte rupestres en cuevas que se ubican en Francia Y España como la conocida Altamira , Lascoux y muchas otras. Estos estudios aportaron de gran manera a la forma de realización de mis trabajos guiándome por el trazo con carbón y el juego de líneas.
En el dibujo de la figura humana me e guiado por maestros como Miguel Angel, por la anatomía y Klimt por su síntesis del sentimiento humano a través del dibujo.

Cada acontecimiento de la sociedad y del mundo interviene en mis pasadas, actuales y futuras creaciones. El pensamiento creativo, va de la mano con los aconteceres contemporáneos.

La inspiración la e encontrado también en mis experiencias personales, específicamente en el dolor y al amor, ambas interminables fuentes de inspiración.
El dolor me lleva por un camino de descubrimiento del ser humano en la esencia de sus sentimientos, descansando luego en las alegrías que la vida lo va rodeando con los pequeños pero enriquecedores actos cotidianos.

Como final puedo decir que estoy en una constante comunicación con mi parte
creativa, donde fluye la imaginación unida a la búsqueda de la perfección en la expresión del sentimiento humano a través del dibujo en grafito, el acrílico y el carbón.

lunes, abril 24, 2006


Amor de los vientos, Acrilico sobre tela 140x100 Vendido






Pensamientos, Acrilico sobre tela 140 x 110 cm
Novios , Acrilico sobre tela 120 x 90cm
El placer de vivir, Acrilico sobre tela 130 x 130 cm
La princesa de papá, Acrilico sobre tela 140 x 60cm

La Artista







Macarena Fernández Guzmán
Artista Latino Americana

domingo, abril 23, 2006

AZUL, BLUE

El Padre y su Princesa en el Bosque Magico , acrilico, 80 x 90 cm Vendido





Manada, Grafito sobre papel, 60x70 cm Vendido



Azul, blue. Acrilico sobre tela 140 x 100 cm

Duerme mi niña, Acrilico sobre tela 140x100 cm



El Ultimo adios. Acrilico sobre tela 40 x 40 cm

miércoles, abril 05, 2006

Criticas

Purely abstract and / or representational, all of the paintings and drawings reflect on nature as a means of nurturing the creative process. Diverse in style as well as theme, the common denominator is the sensitivity to aesthetics, skill and technique. Excellent work.
Agora Gallery 2006 NYC


Color, movimiento y naturaleza salvaje. La figura humana se combina con la ecuestre para dar vida a una nueva representacion colmada de fuerza, pureza,candidez y misticismo.
La artista quien prefiere trabajar con el acrilico-por la rapidez y espontanaeidad en la ejecucion que proporciona esta técnica-manifiesta en sus cuadros una gran riqueza en el movimiento con el que juega osada y armonicamente.
Diario El Mercurio enero 1999

Caballos, con todos sus movimientos y formas son ellos, los que protagonizan la obra de Macarena Rosa Fernandez Guzman. Es el amor que profesa por la naturaleza y todo aquello que sus ojos puedan o no ver se simplifica en la figura que esta vez protagoniza el fruto de su creacion.
Diario El Mercurio septiembre 1996


En esta familia de 6 artistas hay sustancia.Existe y cohexiste una ambicion expresiva que, por caminos distintos, busca y alcanza metas. Quizas no las ultimas, no importa, pero si en transito...Quiero decir que aqui hay tambien mucha humanidad. Claro que si. Y esta actitud conmueve, porque viene a poner de manifiesto que en familia no cabe distancia generacional, sino la aproximacion e identificacion de fervores afines entre ellos, el amor a lo intrinsicamente hermoso, sea en un trazo, una pincelada o unos versos.
Diario El Mercurio Jose Maria Palacios, critico de arte. Agosto 1994

Proyectos

Estoy trabajando para la semana de la cultura Latino Americana en NewYork. 2006

Tambien estoy trabajando para una individual en el Museo Padre Englert de la Isla de Pascua donde expondre el 2007.

Mi proxima muestra "Mirada creativa" es en la Galeria de Arte San Gines en el teatro San Gines, Mallinkrodt 76 Barrio Bellavista, sera a partir del sabado 3 de junio del 2006 a las 12:30 donde estan cordialmente invitados, habra un brindis.
En junio tambien participo en Mater Art a partir del 1 en Expofalabella. El 10 de junio inauguro otra expo en la sala del cultural de las condes que esta en el Pueblito de los Dominicos hasta el 2 de julio aprox.

Lo que viene es una individual el la mina de cobre Chuquicamata, un gran lugar donde sus habitantes se van...

Pensamientos claves y un breve LIBRO para leer

El dolor hace al artista mas creativo, abre las puertas a un lugar desconocido donde el alma se conecta directamente con los pensamientos.
El dolor es la fuente de inspiracion mas activa junto con el amor.
La alegria llena el espiritu y construye caminos seguros en el proceso de la creacion.
La angustia llena el horizonte de colores fragiles e indefinidos, a vaces oscuros, a veces claros, a veces limpios a veces sucios.



Escribí un breve libro sin muchas pretenciones literarias y los invito a que lo lean se llama :
"Atardecer en los Andes"






Atardecer en los Andes



MACAFGU







¿Por qué los pájaros vuelan en un universo amplio y misterioso?


Son las tres de la tarde y no puedo dejar de pensar en el placer que sienten los pájaros al volar, en el gozo que debe ser sentir el viento entre cada una de sus plumas y ese roce fuerte y abrasador en lo ojos vibrantes por la velocidad o la quietud dependiendo del interés y capacidad de cada especie…


Son las cinco de la tarde, y sigo pensando en el vuelo poderoso sobre los Andes del Cóndor, gran ave de la cordillera, que planea kilómetros sin batir sus alas jugando con lo que el viento y sus virtudes le pueda entregar dependiendo de el día, de el sol de las nubes, y de las corrientes de cada segundo de respiro del universo completo.

Son las diez de la noche y el sueño se acaparo de mi, volando con las gaviotas rebeldes y ligeras sobre un bravo mar de profundo azul que rompe sus orillas sobre unas impenetrables rocas, grises y aun calidas por el fuerte sol que las mimo todo el día.




No me es fácil recordar ni como fue ni como paso, ni siquiera recuerdo bien si realmente sucedió.Hay veces que el pensamiento y especialmente la sección de los recuerdos se funden con las emociones nuevas y las mezclan sin ningún prejuicio ni juicio, por lo que les voy a contar puede sonar a veces un poco raro o confuso , eso va a depender de el director de orquesta medio chiflado que en este caso son mis recuerdos, espero que el hilo conductor sea siempre el mismo y no nos desviemos a caminos tan distintos que no sepamos adonde se encuentra nuestra credibilidad.


Estando yo en un lugar tan desconocido como incierto, donde los pájaros volaban en sentido contrario unos con otros, lo que hacia que el cielo fuera un mar de locura, y las nubes no dejaran de hacer formas nuevas y extravagantes, subí y baje por un camino el cual no puedo definir por lo angosto y terriblemente aterrador por su mucha pendiente, hacia un lugar el cual nunca iba a poder olvidar, aunque encerrara a mis recuerdos en una caja fuerte bajo mágicas llaves o el mundo con su bombardeo de información y torturas literarias quisiera que lo olvidase.






Frente a mi, había una laguna del color de las montañas sin nieve que en ella se reflejaban, rodeándola, abrazándola. En la orilla de esta laguna dormía un pasto verde , grueso y tupido, típico de la montaña, dando así un aspecto bucólico y por cierto muy romántico, donde descansaban pajarillos que se acercaban a comer pequeños insectos y despreocupados pececitos que se acercaban a la orilla de la Laguna del alto, (nombre que se le asignaba a esta misteriosa y solitaria laguna escondida entre los brazos fuertes de los Andes) sin saber que iban a ser devorados por un rápido y hambriento come tocinos.Tambien frente a mi, había un hombre, alto, moreno , delgado, mirándome, mirándome fijamente a los ojos, y en sus ojos había un bosque de troncos tan café que no se pueden relacionar a otra cosa que no sea el resultado mas puro e idílico del color café.

Cuando decidimos hablar después de tanta contemplación a nosotros y al misterioso y magnifico espectáculo, nos dimos cuenta que teníamos demasiado calor como para despreciar ese espejo de las montañas que nos invitaba a mojarnos entre sus calidas aguas.

Nos tomamos de la mano y sin mas ropa que la que Dios con tanta creatividad nos dio, nos sumergimos sintiendo descansar nuestros cuerpos extenuados y adoloridos después de tan grande hazaña .Éramos dos figuras marinas de color claro , sin hablar, solo mirándonos y sintiendo el roce frágil y envolvente que produce un agua calida y solitaria rodeada por la cordillera de Los Andes. Nuestros cuerpos danzaban libres de toda atadura terrenal y hasta se podría decir que espiritual experimentando el placer del éxito de haber llegado a tan altas cumbres y bajado a tan mágica y placentera laguna.


Al salir de la laguna, nuestras frágiles figuras se dejaron secar y amar por el seco viento del verano. Sin prejuicios, el viento nos fusionó haciéndonos parte de él llevándonos en un vuelo eterno sobre las altas cumbres acompañando el extenso planear del cóndor donde se siente que el poder está en lo que tú quieres sentir y creer, en donde el volar libre con el viento es la catarsis mas natural y positiva para el cuerpo y los sentimientos.

La carpa fue nuestra pista de aterrizaje.

Paso el día y el sol comienza a esconderse, el viento se eleva con mayor fuerza y el paisaje se torna gris y frió. La soledad era fuerte, el silencio solo era interrumpido por el piar de despedida de los pajarillos, y por el viento que avaces zumbaba sin piedad en nuestros oídos. Nuestros cuerpos, erguidos a la orilla de la laguna se abrazaron y comenzamos a bailar, la música era silenciosa, en realidad nadie tenia acceso a ella pero la escuchábamos o creímos escucharla, y bailamos, bailamos, bailamos, ganándole a la fuerte soledad del entorno, siendo el uno para el otro tan indispensables que ya nada nos podría separar, el fuego que nos rodeaba alumbraba nuestros cuerpos dándonos así nuestras sombras como únicos testigos de tan fuerte alianza, la cual nunca mas se iba a deshacer, y nadie la podría destruir, al menos eso era lo que creímos, pensamos, soñamos y sentimos.


Y el atardecer dejo pasar la noche, donde los sueños se borraron, donde la respiración seso por algunos momentos, donde las estrellas lo cubrieron todo con silencio y armonía, donde el misterio de los ruidos del exterior se amplia de una manera abismante y estremecedora, donde el fuego aumenta su color en contraste con la oscuridad irreversible e inclemente.

Envueltos en el abrazo de la noche un ensordecedor ruido nos despertó.
Cubierto por el manto de estrellas descubrimos un animal herido cerca del agua, había habido una lucha. La sangre le corría, pero su respiración aun surgía de sus fauces de felino. Al acercarnos el puma nos miro fijamente a nuestros ojos, las miradas temblaron, el sudor corría por nuestras caras, el latido de nuestros corazones eran oídos desde lo mas lejos del universo, el temor cortaba nuestro aliento. El puma no se movía pero tampoco nos quitaba la vista de encima, como si algo nesecitara decirnos, su aliento era cada vez mas tenue, pero aun lo podíamos sentir.
Con el coraje que infunde la vida a una mujer por sus muchas penurias que está destinada a vivir durante su existencia, me acerque tanteando las heridas sufridas por el puma, al parecer por otro puma de igual o mayor tamaño.

Lo curioso fue que al tocarlo este se dejó, como si me conociera, sintiendo confianza en mi accionar. Primero le moje las heridas con agua de la laguna y luego le di de beber. Con la ayuda de el moreno, lo pusimos en un lugar seguro y cómodo sobre el grueso pasto silvestre que cubría la orilla.
Con gran impresión y cansancio emocional, retomamos cada uno los sueños que habíamos dejado pendiente antes de escuchar tan desgarrador ruido.

La noche dejo pasar el amanecer, tapizando todo de un intenso amarillo claro fuerte y energizante. Al salir de nuestra calurosa carpa, ya que con el sol cubriéndola el calor se hacia insoportable ahí adentro, descubrimos con gran sorpresa que el puma ya no estaba donde lo habíamos dejado. Seguimos sus huellas dentro de lo que podíamos por que no era nada fácil identificar una huella de puma entre tantas de otro animalillos que circularon alrededor de nuestra carpa mientras dormíamos o creíamos hacerlo. Sin darnos cuenta nos separamos el uno del otro, cosa que en la montaña no es buena idea, y ocurrió lo inesperado, nos perdimos.

Al principio no me percate de lo ocurrido, pero un frió de hielo paro mi respiración y nublo mi vista, estaba sola y el moreno también, con dos pumas sueltos de animo bestial para la lucha, ya sea por una hembra o por hambre.

Trate de no moverme del lugar en el que me encontraba, sabia que mientras uno mas camina en la montaña sin saber a donde ir, el riesgos de caer en algún precipicio o zanja aumentan el triple o mas, por lo que aguarde. Cada segundo pesaba más de lo habitual, cada suspiro era un ruego para encontrarme con el moreno y salir ilesos de esta para ir a viajar por el mundo libres de responsabilidades y ataduras como lo habíamos planeado después de rescatar al puma.



Pasaban las nubes empujando los minutos, pasó un cóndor con su lujoso cuello blanco, de monarca dueño del eterno cielo, mirando juicioso y atento a las presas muertas del suelo, su almuerzo.

Sentí indudablemente una presencia, detrás mió, respiraba y podía sentir su calor, su olor fuerte y familiar, la parálisis de todo mi cuerpo fue inmediata, era el puma, no había duda de eso, pero cual, ¿el que rescate o el que ataco con furia y fuerza? Volví a untarme con mi coraje de mujer, terca y voluntariosa, alegre y tenaz, y di la vuelta, una eterna vuelta donde la atmósfera se me hizo dura y difícil de atravesar. Estaba ahí, mirándome fijamente a los ojos, reconocí la misma mirada de la noche anterior, por lo menos no era el atacador, pero si era un puma.


Cuanto tiempo íbamos a pasar así, mirándonos, sudando, no lo sabia, aunque lo hubiera tomado por reloj no lo hubiera sabido, porque fue eterno, excitante y aterrador.
El puma dio el primer paso, se movió con fuerza y sigilo hacia donde apuntaba un farellon de la montaña, yo sin entender, mire hacia donde el miraba, insegura e incrédula no podía ver lo que el me quería mostrar. Puma insistía con su profunda mirada hacia los farellones que se mostraban entre los ventisqueros de hielos eternos que colgaban caprichosos entre los escarpados Andes.

El amor que ya empezaba a sentir por el moreno hizo de mi entendimiento una caja de locuras, por lo que confiada empecé a creer que puma me estaba mostrando el lugar donde el moreno se encontraba, no se si en peligro o tratando de arrancarse de mi, si fuera lo segundo, debe ser mucha su desesperación ya que el lugar que veían mis ojos era de temer.

Como si lo que estuviera viviendo fuera parte de una fabula infantil, el puma comenzó a caminar hacia los farellones, sin voltear hacia mi, pero detenía su paso si yo no avanzaba detrás de el, lo cual mi loco entendimiento me llevo a deducir que el puma quería que yo lo siguiera, ¿podía ser cierto lo que estaba sucediendo?.

La montaña se torno cada vez mas escarpada, mis pies estaban dolidos, sudorosos y cansados, pero esta vez Puma mandaba y yo le tenia que obedecer, ya que el moreno no aparecía y no podía volver a la realidad de mis días sin su mar de troncos café mirándome desde la eterna armonía del universo, por lo que seguí.
Las nubes de ves encuanado nos refrescaban tapándonos el sol, pero rápidamente se fugaban para dejarnos en un mar de calor insoportable, ungido por la angustia de perder al moreno y de que Puma se sublevara y me comiera de un bocado, ya que esa era su naturaleza, y lo que estaba haciendo era lo extraño y fuera de lo común de lo que conocemos de las bestias de las montañas.
Ese puma me estaba agradeciendo el que yo aya vencido mi terror y lo aya curado con agua y un poco de cariño, ese puma de cierta forma se reflejaba en mi, ya que el también estaba venciendo su temor al ayudarme, porque los seres erguidos con pelos en la cabeza poseemos un acero mortal para sus crías y familias. El corría el riesgo de morir al igual que yo lo había corrido la noche anterior, estábamos en la misma situación, éramos compañeros.

Lo que vimos en el cielo, fue lo que hizo, que me costara respirar, y creyera que iba a morir de aficcia. Una terrible angustia sentí cuando vi a un grupo de carroñeros cóndores volando en círculos sobre los farellones, murió el moreno y se lo están comiendo, pensé, mi corazón se paralizo y el sudor mojo mi insignificante polera de algodón, mis manos se tumbaron en el suelo, devolviendo a la tierra la energía de la vida, mis piernas no hacían caso a los músculos, destrozados de dolor. Mi alma voló, voló, voló como el viento que ayudaba a esos terribles carroñeros a deslizarse para despedazar a mi moreno. El día de la vida se terminaba ahí, el respiro de las nubes se detenía ahí., ni siquiera lagrimas, de mi brotaban, porque yo moría con ellas antes de que cayeran. Muerta estoy y no quiero vivir, muerta estoy y dejo aquí mi espíritu para que se desarme entre los acantilados de los farellones cubriendo los restos de mi moreno.




Puma, ¿que haces puma si estoy muerta y no quiero verte aunque pudiera?, pero sus salivas ya estaban comenzando a arderme de tanto que insistía en lamerme el rostro y las manos, por lo que logre salir del trance de mi muerte espiritual y vi sin ver que en mis manos estaba una cruz negra única en el mundo, ya que era plata negra como el carbón, que solo el moreno sabia ponerla así con su piel.
¡Moreno! me incorporé, y fue cuando en los ojos del puma vi lo que jamás pensé que vería en mi vida, una lágrima. Fue ahí cuando reaccione y entendí que el puma me creía muerta al igual como yo creía muerto al moreno, razón por la que Puma me trajo la cruz negra como signo de vida del moreno. Me levante nueva, energizada, como si hubiera vuelto a nacer, no sabia si habían pasada segundos, días o meses desde que vi el hambriento vuelo de los cóndores sobre los farellones, tome la cruz negra con mis manos y seguí a mi compañero.



El sendero, se puso cada vez mas difícil y resbaladizo, pequeñas piedras grises hacían de nuestro andar una tortura, mas para mi que para el experimentado puma. Mis tobillos se doblaban con tanta facilidad que corría el terrible riesgo de caerme en cualquier momento. De pronto un intenso frío comenzó lentamente a apoderarse de nosotros, mis manos se empezaban a enfriar, fue en ese instante cuando puma erizo su espeso pelaje color miel, y empezó a correr con tanta furia y determinación que al verlo casi me caigo precipicio abajo del odio que pude ver en su loca carrera. La lucha comenzó, sin tregua, sin piedad, los rugidos de los leones americanos se hicieron trueno entre las cumbres andinas, las desgarradoras uñas se enterraban dejando puerta abierta al flujo rojo de el dueño de los Andes. Las piedras caían, formando estruendosos ruidos hasta llegar a tierra. El duelo seria a muerte. La causa, yo aun no la sabia, pero Puma la llevaba en el corazón.

De pronto un puma cayo, rodó por la escarpada ladera de la montaña, sin obstáculo que lo detuviera, su cuerpo casi inerte yació en el fondo, bello, salvaje, con su hermoso pelaje color miel, que pronto iba a ser destrozado por los hambrientos carroñeros.
Mire casi sin aliento, para ver cual puma era el que estaba vivo, y reconocí el andar triunfante y dueño de si mismo de Puma, me arriesgue a acercarme para ayudarlo con sus terribles heridas, sabiendo que un animal herido es mortalmente peligroso, Y para mi sorpresa, puma se dejo acariciar por mi temblorosa mano, pero calida y acogedora para el, mi compañero. Le puse aguas en sus heridas, pero pronto se levanto como si las heridas no las sintiera y le urgiera algo mucho mas grande e importante, moreno, y seguimos camino, cansados. Puma iba con un indudable aire de triunfo en su andar, y yo con un gran alivio de que aya sido puma el que salvo casi ileso y no ese malvado y bestial que me hubiera comido de un bocado sin dejar ni siquiera resto para los carroñeros.


Llegamos a un arroyo y bebí como si nunca antes hubiera existido tan delicioso brebaje, refrescante e indispensable para seguir mi camino, Puma también bebió, y seguimos paso a paso juntos, yo casi le podía tocar su cola, de hecho mas de una vez el la movió como para tentarme a agarrarme a ella y no caminar mas, y mas de una vez me dejo acariciarle su espeso pelaje, del color del trigo derramando un calor de seguridad y dominio.


El frío continuaba, se hacia cada vez mas intenso, fue ahí, cuando divisé una delgada forma escalando unas terribles paredes de hielo, no podía ser era el moreno. Mi felicidad fue tal que quise salir corriendo a su encuentro, en una loca carrera como el puma, abrazarlo y sentir su respiración, pero me detuvo el hielo de un ventisquero colgante de una magnitud escalofriante, el solo hecho de mirarlo hacia que me cayera precipicio abajo si se me ocurría cruzarlo. Pero ahí estaba, el moreno, mal equipado, solo con bototos, polera y un bermuda bastante viejo por cierto, en duelo contra el precipicio y la tierra ceca de la ladera de la montaña.
Puma aguardo, su mirada se fijo en Moreno como si su fuerza y coraje le estuviera traspasando a través de ella, no dudo de que así fuera, puma guardaba un secreto, puma era muy especial. Desde el momento en que puma fijo la vista en Moreno, pude sentir como sus movimientos se hicieron mas flexibles agarrándose al hielo con todo su deseo de vivir y no soltar la vida aunque el ventisquero completo se cayera. Vi como sus manos iban avanzando en un ritmo constante con sus pies y su respiración, vi como el temor no existía en el, incluso hasta podría decir que el sentía un extraño placer de estar colgado en los hielos al limite de todas sus capacidades y fuerzas, vi como si puma y el fueran uno , vi como el valor de la lucha de leones americanos se volvía a sentir presente en el hielo y el moreno, vi que mi vida junto a el seria la aventura mas extrema que mis sentidos han imaginado y eso, me gusto.

Casi podía ya sentir el palpitar de el corazón de el moreno, y fue cuando sin saber me sumergí en un bosque de troncos tan café que no se pueden relacionar a otra cosa que no sea el resultado mas puro e idílico del color café.


Puma era nuestro guía, el camino de regreso se nos hizo mas liviano, ya no sentíamos cansancio ni calor, ni frío, nuestra manos se unían en un abrazo de amor, los cóndores ya no eran mis enemigos, si no que volvieron a ser monarcas de los cielos, con su cuello blanco y majestuoso, las nubes ya no nesecitaban taparnos de el sol, porque este nos resultaba agradable, acogedor, tibio y anaranjado. Los arreboles del atardecer se tornaron rosados y furiosos, amarillos y dorados, dejando incorporarse el verde y el morado, dando paso a un violeta intenso que se dormía sin piedad sobre un eceguesedor naranjo.

La carpa estaba donde mismo, en el mismo lugar, a la orilla de la misma laguna, con la hoguera sin encender esperando una calida llama. Los come tocinos pajarillos andinos, no se podían imaginar lo que habíamos experimentado ese día. Para nosotros el mundo se había detenido, para nosotros, el universo se había vuelto loco y nos había hecho una muy mala jugada. Habíamos experimentado tantos sentimientos en un solo día, vida, muerte, soledad, compañía, temor, esperanza, odio, amor, que nuestro ser ya no sabía si volaba o caminaba, si se reía o lloraba, si silbaba o cantaba, si bailaba o solo se movía con el viento que se levanta sin piedad en las tardes de la enigmática cordillera de los Andes.

Nos sumergimos en un sueño profundo, bajo un silencio de extraordinaria belleza, ni los insectos nocturnos, ni los cazadores de roedores y pequeños animalillos emitieron sonido alguno, todo era paz , todo era silencio, silencio.


Pasada la media noche, un susurro despertó mis sentidos, el moreno quería hablarme, no podía callar más, por lo que decidió entrometerse en mí dormir y borrar lo que yo estaba soñando y me despertó.

Lo que me contó valía la pena el sacrifico de mi dormir, si no, lo hubiera tirado a la laguna en plena noche, solo por venganza de haberme despertado.

Cuando comenzó su relato note que sus manos sudaban e incluso podría decir que vi el temor en sus ojos.

Moreno, me fue describiendo paso a paso el encuentro con un ser oscuro, sin rostro, sin color, que olía a pantano y su voz salía de las profundidades. No supo si era humano o animal, cuando dio con el, el día se volvió noche y había comenzado a nevar, sus manos se helaron y la respiración lo empezaba a abandonar. De pronto la bestia, comenzó a correr a toda velocidad hacia el. Lo quería atacar, lo mataría.


Con la velocidad se podría decir que se asemejaba a un puma o algún otro familiar de los felinos.

Moreno, atento no sabia si se había dormido o estaba despierto, ya que hace pocos momentos era de día y el sol le quemaba la piel sin piedad. ¿Qué pasaba?, no entendía. Era como si de un momento a otro se hubiera cambiado de latitud y se encontrara en los himalayas o en algún otro tipo de lugar con montañas altas y escalofriantes. Es como si hubiera traspasado una puerta en el tiempo.

La bestia corría hacia el sin y piedad se lanzo sobre la humanidad de el moreno, aplastándolo y dejándolo en un hilo de vida, en ese momento, bajo la angustia de morir, pero con sus sentidos todavía alerta se acordó de su cruz , la que llevaba colgada y estaba casi olvidada. La tomo entre sus manos con fuerza y se la arrojo a la bestia, humano, animal, felino, y esta enredándose en sus alaridos, se arrastro en la fría nieve como si lo que le acababan de tirar le quemara y lo aficciara.

Moreno pudo presenciar lo in imaginado. La bestia se revolvía en si misma con movimientos furiosos y algo torpes y esta desaparecía entre la nieve, volviendo así el día de sol radiante como si nada hubiera pasado. La respiraron del moreno todavía estaba acelerada, el sudor de todo su cuerpo le había mojado su ropa, en su rostro, el pánico, se adivinaba a distancia. Moreno aun no entendía que había vivido, ni que era lo que había presenciado minutos atrás, u horas o días atrás, su razón, lo llevo casi a olvidar lo sucedido, ya que dentro de una lógica normal, era imposible que hubiera sucedido.

En ese momento fue cuando vio los hielos del ventisquero. Viendo que esa era la única salida de volver a la carpa decidió arriesgarse y cruzarlos.

El frío le volvió a sus manos y el pánico se apodero de el, siguió con cautela caminando y fue cuando presencio la lucha mas brutal de leones de las montañas. Los zarpasos eran directos a matar, los rugidos hacían caer rocas y formar estruendosas avalanchas, la sangre se podía distinguir de lejos, el olor a pantano se volvía a sentir.
El poder que se sentía en la fuerza de esos animales podía derribar una manada de elefantes sin mayor dificultad. La energía que se emanaba en la lucha, intervenía en todo lo que estaba a su alcance, era fuerte y tremendamente peligrosa. Uno cayo, la tierra se paralizo, las aves dejaron de cantar, el sol dejo de calentar, el viento ya no existía, el suelo no se sentía, llego la bestia al fondo y los cóndores carroñeros se abalanzaron sobre ella como si la hubieran estado esperando una eternidad para devorarla y borrarla de la faz de la tierra. El puma triunfante y cansado se fue en sentido contrario al que estaba Moreno. Pero una extraña paz surgió de entre la rocas, el sol volvió a calentar, el viento volvió a bailar y las aves alzaban sus cantos con mayor fuerza y creatividad que antes, lo que le dio animo y una poderosa confianza de seguir su camino, el mismo que había seguido aquel triunfante puma, pero igualmente felino y salvaje, por lo tanto de naturaleza peligroso.

Moreno tenía coraje, y dio lucha contra el ventisquero colgante, se lanzó con toda la valentía y seguridad de sus capacidades de atleta.
Llevaba la mitad del hielo cruzado y sus fuerzas empezaron a fallarle, estaba exhausto, pero no podía detenerse ni soltarse, ya que cualquier movimiento en falso lo dejaría sin vida. Sus pensamientos comenzaron a vagar por toda su vida ya transcurrida, su niñez, su adolescencia, incluso se imagino con detalles como seria su funeral una ves caído montaña abajo. Pero una extraño calor lo hizo retomar fuerzas y dirigiendo la mirada hacia el otro lado de el camino, encontró mi mirada la que sostuvimos unidas un mar de tiempo y luego fijó sus ojos a los de el puma, sintiendo una energía revitalizadora procedente de lo profundo de la naturaleza salvaje, la que le ayudo a seguir y disfrutar incluso el arriesgado paso del ventisquero colgante.

Nos sumergimos en un eterno, beso, sin saber de el tiempo ya que todos sabemos que en un momento de verdadero amor el tiempo desaparece y se une a el.





Al terminar su relato, mi corazón palpitaba con gran fuerza, no lo podía creer, lo que había escuchado era extremo y aterrador, pero sentí que el moreno se había sacado un gran peso de enzima al contarme lo sucedido, ya que juntos compartíamos lo vivido y lo no vivido.

Y así, nuestra historia, comenzó a tejerse, entre hebras de aventura que nunca acabaría.



















Torres del paine


El avión aterrizo en medio de una gran ventolera, nos movimos como nunca.
Tomamos el bus que nos llevaría al Parque nacional Torres del Paine.

El trayecto fuel largo y monótono, pero nos distrajo un grupo de flamencos que nos saludaron volando cerca de nuestro bus.

Cuando entramos al parque, empezamos a sentir toda la energía de la naturaleza salvaje. El aire era puro, el cielo extremadamente azul, y las montañas de granito se podían divisar desde muy lejos con sus singulares formas de tres esbeltas torres.

Nos llenamos de ganas y comenzamos nuestra caminata.El camino era intenso, la selva fría nos cortaba nuestro andar, pero disfrutábamos cada uno de esos desafio como niños por primera ves en la playa. La adrenalina la estábamos empezando a sentir y eso era lo que mas nos gustaba.
Cruzamos un puente colgante y comenzamos a subir.
La pendiente era interesante, tanto como el enigmático paisaje. Encontramos un buen lugar par acampar con la idea de subir al amanecer lo mas cerca de las Tres Torres.

Nos sumergimos en los más profundos sueños acompañados de una hermosa fogata.
Aun sin luz del sol, nos despertamos, nos hicimos un café, comimos créales extra nutritivos, nos guardamos un par de barras de chocolate en los bolsillos, y partimos rumbo a las Tres Torres. Con la oscuridad fue difícil el asenso, nuestros pies a veces tropezaban con más de una piedra, pero esta vez íbamos mejor equipado que en nuestro viage anterior. Los bototos eran resistentes y la ropa térmica y liviana.

Cuando llegamos a los pies de la Torres el espectáculo fue estremecedor. Lentamente comenzaron a arder en un naranjo profundo, desde la cima hacia sus faldeos. Con los primeros rayos del amanecer el granito adquiere un color magnifico, dorado y de fuego.
Las Tres Torres eran dueñas de todo lo que yacía a su alrededor. Nosotros éramos parte de esos impresionados súbditos de su real belleza.
Nuestro espíritu dejo volar nuestros seres ancestrales hasta la cima de tan singulares formas. Nuestras palabras se unían al viento en un clamor de inmutable silencio. Nuestros cuerpos se fundían con las rocas como eternos espectadores.
El espectáculo claramente nos dejo sin aliento y sin palabras por horas e incluso días.

Todo iba bien en orden. Hasta que llegamos al glaciar Grey. Lo que pasó fue misterioso y sin respuesta.
Cuando íbamos camino al Paso, sobre los campo de hielo Sur, Moreno se volvió a mi con el rostro desfigurado, yo también lo sentía, olor a pantano.
Nuestra energía comenzaba a disminuir, el pánico entro en nosotros. El solo hecho de encontrarme con esa bestia medio humano, Felino me dejaba sin hilo de respiración.

Moreno tomo la cadena de plata negra que la llevaba en el cuello. Yo tome mi pulsera de plata que Moreno me la había puesto negra a petición mía (la uso por un día, eso basto para que quedara negra como el carbón). Como si trataran de espadas poderosas o escudos protectores, nos aferramos a nuestras armas con toda nuestra existencia.

Algo nos estaba rodeando, podíamos sentir su pesada y oscura fuerza, pero cuando nos girábamos no podíamos ver nada. El frío comenzó a ser intenso, ya no existía el azul del cielo solo era un techo gris oscuro de donde comenzó a caer una intensa nieve la que nos daba menos esperanza de ver a la bestia.

De pronto todo paso, el sol volvió a brillar y el olor a pantano desapareció. Los pájaros volvieron a cantar y la calma se apodero de nosotros. Entre el espeso bosque vimos pasar un puma color miel, apenas pudimos reconocer su forma solo lo adivinamos, pero los dos lo vimos.

Agotados decidimos volver a la carpa. Teníamos que analizar lo que nos había pasado.
Llegamos al campamento y nos dirigimos frente al glaciar Grey, donde había mucha luz, el aire era fresco y nos daba calma y seguridad para conversar.

¿Qué estaba pasando?
¿Por qué se volvía a repetir lo de la laguna del alto?, ¿Qué tenia Moreno en su piel para poner la plata negra y poderosa que espantaba a una bestia?

Esa eran solo algunas de las preguntas que nos hicimos en ese momento.

_Moreno, (le pregunte) ¿desde cuando estas poniendo negra la plata?
-No recuerdo bien, creo que después de un viaje que hice a una isla en el sur.
-¿Cómo? Explícame, ¿Cuál viaje? ¿Qué hiciste de diferente en ese viaje?
- Fue un viaje de aventura a explorar unas cuevas de mármol, las cuevas más remotas del planeta. Era un lugar increíble, te puedo decir que el lugar mas inhóspito de la tierra. Están ubicadas en la isla más austral de Chile. Es un lugar donde el viento es poderoso y no cesa nunca, al igual que la lluvia y va de un lado a otro. El suelo esta cubierto por un espeso musgo donde tú sientes que caminas sobre un colchón o algo parecido. Los árboles son inmensos y torcidos por el viento. El frío es intenso. Muy rara vez se ve el sol. Es como si en ese lugar recién se estuviera creando el planeta. La energía fluye de una manera loca y excitante.
-Y la cueva cuéntame, cuéntame de la cueva.
- La cueva la detecte por coordenadas de mi GPS y apoyado con un radar satelital. Me lancé amarrado con cuerdas a la profunda oscuridad, kilómetros abajo, era como ir al centro de la tierra. Pero, algo extraño me paso.
- Que fue cuéntame
- Cuando estaba en estado de contemplación frente a los mármoles comencé a sentir un intenso calor, pero este no era lo suficiente como para hacerme salir. Y ahora recuerdo que la cadena de plata con mi cruz que yo llevaba colgada me empezó a quemar. Si, lo recuerdo así fue.
Luego subí, y bueno seguí investigando la misteriosa isla, pero nada raro, todo normal.
-Creo que ahí esta el misterio. En esa cueva tienes que haber adquirido alguna fuerza especial, única. Suena algo raro, pero como todo es extraño y fuera de lo normal creo que así es. Tu piel quedo con el don de hacer de la plata una poderosa arma sobre una oscura fuerza, antigua, que ya estaba oculta, pero que aun vivía y se creía a salvo, hasta que tú la desafiaste con tu cruz negra en los farellones de las montañas Andinas.
-Es una locura. Pero creo que tienes razón. Espero que las cosas se arreglen solas. No tengo ganas de ser un héroe anónimo del siglo XXI.
-No creo que sea tan fácil deshacerse de esto. Pienso que te buscan, no es por atemorizarte pero estas siendo seguido por esa fuerza terrible de lo oscuro, te quiere destruir ya que tu eres su única amenaza. Por eso la encontraste en las laderas de los andes y ahora en la selva fría e inhóspita de el campo de hielo sur.
-¿Por qué yo? ¿Que crees tu?
-Pienso que al encontrarte en un estado de profunda contemplación en la cueva de mármol, tu energía fluyo en coherencia con lo armónico de lo mas salvaje de la naturaleza , la que estaba esperando a alguien como tu sensible y con los sentidos abiertos a lo natural, para darle el poder que adquiriste sin ni siquiera preguntarte.
Lo siento. Pero cuenta conmigo en esto, yo te ayudare, haremos un arsenal nada menor de artículos de plata negra que no sean muy pesados y buscaremos en las cuevas de mármol a nuestro enemigo y lo eliminaremos. ¿Suena bien no?
-Si creo que si.

Cerca de media noche los arreboles del atardecer se hacían presente frente a nuestros ojos. Las nubes se arremolinaban unas sobre otras con la fuerza del viento patagónico. La noche no llegaba nunca, lo que nos dio por vencido el cansancio y sin esperar a nuestras amigas estrellas nos fuimos a dormir.


CENTRO DE INVESTIGACON DEl ARTE RUPESTRE EN EL CONTINENTE AMERICANO

Nos decidimos investigar. Partiendo por los mas antiguos antecedentes de poblamiento en América del sur.
Un nuevo descubrimiento dio una luz a nuestra búsqueda.
En la misma isla donde moreno había encontrado el poder de la plata negra, descubrieron hace unos meces pinturas muy antiguas, quizás las mas antiguas de América, con los estudios de carbono catorce se aproxima a unos 35.000 años. Son imágenes difícil de descifrar que los paleontólogos recién están comenzando a estudiar. En la investigación dice que aparecen figuras antropomorfas, típico de los brujos o personas con poderes sobre naturales y unos leones muy cimilares a los pumas. Se encontraron también osamentas que están en estudios aun.

-Perfecto lo tenemos, tendremos que ir a la isla (dijo Moreno)

Nos equipamos con nuestras mochilas donde incluimos todo lo que yo tenia de plata, aros, pulseras, collares, anillos, los que el Moreno tuvo que usar solo por un par de días para transformarlas en nuestra mortal arma secreta.


Par llegar tuvimos que hacer lo mismo que ya había hecho Moreno, tomar un avión y luego arrendar un velero –que moreno sabia manejar a la perfección- y lanzarnos al mar en busca de nuestra isla apoyados por todos los instrumentos tecnológico de ultima generación que moreno siempre llevaba con el, un GPS y su radar satelital.

La llegada a la isla fue un caos, el viento y la lluvia eran interminables y de una fuerza aplastante. Había oleaje y yo no estaba acostumbrada a navegar, por lo que no era de mucha ayuda.
Finalmente logramos anclar y pisar tierra, con la esperanza de que nuestro velero nos esperara intacto donde lo acabábamos de dejar amarrado y no fuera arrastrado por el torrencial viento o algún terrible oleaje, ya que era nuestra única salida de la isla, si nos quedábamos sin el velero seguro que moriríamos.
Nos adentramos por el magnifico bosque de troncos torcidos por la inclemencia del tiempo y los miles de años que cada uno de aquellas maravilla tenia. El suelo era tal cual como me lo había descrito Moreno, una espesa alfombra de musgo donde no había tierra firme por lo menos un metro hacia abajo. Al caminar se sentía blando y resbaladizo. Los helechos colgaban sin control de los árboles, los hongos eran gigantes, con tanta humedad no paraban de crecer hasta que morían de viejos.
Era tan extremo el clima que no divisamos ni aves ni animales, diría que la isla era solo habitada por vegetación y quizás seres ultra microscópicos que viven en todas partes sin importarles su demencial entorno.

Las pinturas que buscábamos se encontraban en una caverna al lado opuesto de la isla en relación a la cueva de mármol que exploro Moreno.

Siguiendo las coordenadas de nuestros instrumentos y con el magnifico apoyo de el radar satelital, dimos con la caverna.
El acceso era estrecho. Avanzamos arrastrándonos entre estalagmitas que nos hacían más difícil nuestro avance. Cuando habíamos recorrido unos 150 metros, descubrimos lo que andábamos buscando. Los dibujos estaban hechos con ocre típico del paleolítico y con carbón mineral. En un principio nos fue muy difícil descifrar las formas, pero al pasar los minutos de observación las imágenes se fueron definiendo frente a nosotros como si de magia se tratara. Lo que no veíamos hace un momento ahora se presentaba frente a nosotros con una claridad asombrante. Las formas adquirían fuerza y movimiento. Estaban muy bien delineadas, primero grabadas con un objeto punzante, sobre la roca y luego dibujadas el contorno con el color a elección, en este caso dominaba el carbón mineral, luego con algo similar a un aerógrafo que tiene que haber sido un palo hueco, soplaban el pigmento ocre con que rellenaban las figuras, maravillosas formas, las que en ese momento nos estaban dando la respuesta a nuestra búsqueda.
Todo estaba ahí frente a nuestros asombrados ojos.
Lo que leímos o más bien entendimos y desciframos fue lo siguiente:

Existió una bestia felina, aontropomorfa sobrenatural, que impartía el terror a los antiguos habitantes de los alrededores. Al parecer esta isla nunca fue habitada por tribus, sino que vivían en ella solo los elegidos, brujos y sacerdotes. El lugar guardaba una energía poderosa la que les brindaba a los brujos el poder de derribar a la bestia cuando se presentaba y a los sacerdotes de tener una mayor conexión con lo salvaje de la madre naturaleza y su creador en el mas puro contacto de la primera creación.
La forma de hacer dormir a la bestia en las profundidades, era enfrentándola en la cueva de mármol donde Moreno encontró el poder de convertir la plata en el arma mortal para esta. A ella le atraía sobremanera el mármol rojo, se lo comía y así encontraba algo de paz en su maligno ser. Al encontrarla en estado de catarsis por su consumo habitual de mármol rojo a esta se le ataca de manera feroz y definitiva lo que la hace sumergirse en las profundidades sin poder salir en miles de años.

-Moreno, parece que el tiempo de prisión se le acabo justo cuando tú encontraste tu poder.
-Así es

Lo que nos decían las pinturas fue impresionante, y aterrador, pero era la única forma de ser libres sin sentir esa inquietante presencia que se quería llevar al Moreno con ella.

Sin descansar, nos dirigimos hacia el otro lado de la isla. El camino era magnifico lo que nos dio fuerza espiritual para lo que nos tocaba vivir. Pero algo interrumpió nuestro andar. Divisamos entre la espesura del bosque una forma que se movía. Tratábamos de identificarla cuando vimos que era un puma de un magnífico pelaje del color de la más pura miel. Este se quedo con la mirada transparente y franca sobre nosotros. Algo me decía que no nos quería atacar. El puma se mostró tranquilo y sin hambre. Para asustarnos un poco este se acerco sigilosamente hacia nosotros para finalmente dejar que lo acariciemos. No podía ser lo que yo estaba empezando a creer, pero parecía ser lo correcto, Puma, mi compañero Puma. ¿Cómo, porque? Nuestro entendimiento no era capaz de procesar tan sobrenatural escena. Se nos presentaba como un aliado en el momento exacto para enfrentar a la bestia.
La presencia de puma aquí, me confirmaba mi creencia de que él tenia algo muy importante que solucionar con la demente bestia, ya los había visto enfrentarse en el corazón de los Andes, fue la lucha de leones americanos mas terrible que ser humano pudiera presenciar, esa vez puma fue el vencedor. Lo recuerdo con toda intensidad como si hubiera sido en este preciso momento.

Sorprendidos por tan inesperada pero a la vez valiosa compañía, nos acercamos a la cueva de mármol. Todo estaba igual que como moreno me lo había descrito, los añosos árboles torcidos y la profunda caverna.
Llevábamos solo dos cuerdas para adentrarnos en la cueva. Puma tenía que esperar afuera, eso era lo que creíamos.
Moreno se ató la cuerda a la cintura, y sin esperarme se lanzo con un valor extraño como si alguna fuerza se hubiera apoderado de el. Le grite con toda mis fuerzas para que me esperara, pero este, desbocado por el sabor de la lucha se fue por la oscuridad a toda velocidad. Lo que hizo fue inesperado, no pensé que lo íbamos a hacer así, yo creía que lo iba a acompañar en su lucha, pero algo me dijo que era el último reencuentro de estos leones Americanos.
Me volteé para acariciar a Puma, pero el ya no estaba. No supe como desapareció, pero creo que fue de la misma forma en que aparece donde se la plazca.
No sabia si meterme a la cueva para apoyar a moreno o si lo dejaba solo por si necesitaba ayuda al salir, opte por lo primero.
Me ate la cuerda a la cintura y me lancé con algunas de mis armas de plata negra en la mano. El descenso lo iba iluminando con una linterna halógena que me permitía ver con claridad varios metros adelante.
La cueva era profunda y muy fría. Primero comencé a ver los mármoles verdes, luego se iban cambiando al blanco y mas adentro comencé a ver que tendían al rosado. ¿Qué pasaba? No veía a moreno ni tampoco había rastro de la bestia. La cuerda de moreno se movía con intensidad, sentía que estaba cerca pero no lograba identificar donde. No habían ruidos y el frió era cada vez mayor.
Llevaba dentro de la cueva lo suficiente como para empezar a querer salir. El temor lentamente se empezó a apoderarse de mí. Trate de mantener la calma, pero mis manos transpiraban y mi corazón latía a toda maquina. No servia de nada entrar en pánico, pero mi voluntad no me obedecía, el aire estaba comenzando a faltarme cuando siento que alguien me coge por la espalda con una fuerza desgarradora. Me volteo y encuentro a moreno agarrado a mi todo ensangrentado y con la furia en su rostro. ¿Cómo apareció Moreno? ¿De donde salio? Fue como si hubiera traspasado un umbral. En ese momento salta frente a mí el ser medio felino medio animal inundando todo con un fétido olor a pantano. Moreno con la rapidez del rayo saco de mi bolsillo mi arsenal de plata negra y se la tiro a la bestia en el preciso momento que esta nos iba a aplastar. La bestia ya venia debilitada por la lucha que había tenido con moreno, por lo que con el primer contacto de los metales negros esta cayo a las profundidades de la cueva despareciendo de nuestra vista en la turbulenta oscuridad.
Sin darnos mayor explicaciones nos decidimos a subir a la superficie, el aire dentro de la cueva ya casi no se podía respiras, creo que era el ultimo truco de la bestia para eliminarnos, absorber todo el oxigeno de la cueva con su caida antes de que pudiéramos salir. Pero nuestra desesperación fue mayor que cualquier falta de aire, cuando faltaban los últimos, metros ya el aire no existía pero aguantamos al máximo de nuestras capacidades y llegamos vivos a arriba.

Al mirarnos vi. en el rostro de Moreno muchas cosas inexplicable, entre ellas un fuerte brillo en sus ojos que casi podía enceguecerme, su voz tenia un ligero tono mas bajo, y su aroma me recordaba a Puma. ¿Qué era todo eso? ¿Dónde estaba Puma? ¿Seria que puma es parte de Moreno y se hicieron uno en la mortal lucha con la oscura bestia y eso era lo que yo todavía podía ver en su aroma, ojos y su voz? ¿Cuándo le iba a poder preguntar a moreno que fue lo que realmente paso dentro de la cueva?, ¿Dónde estaba el y la bestia que aparecieron de pronto alrededor mío como si hubieran traspasado un umbral al igual como lo había hecho moreno en la lucha de los Andes? Sabia que ahora no podía preguntar nada, porque lo que estaba frente a mi era un hombre en estado de trance al cual yo no podía tocar y menos aun hablar, hasta que este en forma tranquila y natural volviera a su estado normal.
La lucha ya había terminado, la bestia había caído frente a mi por lo que me hacia testigo de que en miles de años mas no volvería a molestar, hasta que nuevamente se encuentre amenazada por alguien con el poder que encontró Moreno en la cueva de mármol de la isla.
Ahora nuestros espíritus podrán vagar tranquilos en las espesuras de los fríos bosque sin sentir la terrible amenaza de un ser oscuro que nos seguía sin piedad por donde íbamos.
Y creo que a mi compañero puma lo voy a tener siempre a mi lado en las profundidades más secretas de la esencia salvaje de Moreno.